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Cuatro ejemplos de software a medida

¿Cuánto cuesta un software a medida? La respuesta corta es que depende; la útil, cuatro encargos de los que me piden a menudo, con sus semanas de trabajo y su precio.

Autor
Julio Simón
Publicado
Lectura
7 min

Cada final de mes, el dueño de una tienda online hacía lo mismo: descargaba todas las facturas que había generado PrestaShop, la plataforma con la que vende, y las subía al programa de su gestoría para que le llevaran la contabilidad. Hoy ese trabajo se hace solo. La tienda y el programa de la gestoría están sincronizados: cada factura sale en cuanto se cierra el pedido y, si un cliente devuelve una compra, la rectificativa se emite y se envía sin que nadie intervenga.

Una automatización así se construye en una o dos semanas y cuesta de 1.190 a 2.380 €, sin impuestos.

Quien pregunta cuánto cuesta un software a medida suele recibir la misma respuesta: depende. Y es verdad, depende del alcance, de lo que el sistema tenga que hacer. Pero cuando el alcance está definido, el precio se puede dar y, en encargos como el de las facturas, se cuenta en semanas. Aquí van ese y otros tres encargos reales, ordenados del más corto al más largo, con el problema que resolvía cada uno y lo que cuesta hoy un encargo así.

Por qué el precio se cuenta en semanas

Trabajo por sprints. Un sprint es una semana de desarrollo con un objetivo concreto y un precio cerrado, 1.190 € sin impuestos. Al terminar la semana entrego una pieza del sistema que ya funciona; la manejas en un entorno de pruebas y, con ella delante, decides si seguimos.

Con esa unidad, presupuestar un encargo se reduce a una pregunta: cuántas semanas hacen falta. Para responderla estudio el caso antes de empezar y preparo una propuesta, gratuita y sin compromiso, que deja por escrito el objetivo y el precio del primer sprint. El método completo está en la página de software a medida.

La sincronización de las facturas es el encargo más pequeño de los cuatro porque no crea ningún programa: conecta dos que ya existían. Que lleve una semana o dos depende, sobre todo, del programa de destino. Si ofrece una vía de conexión documentada —lo que en el oficio llamamos API—, con una suele bastar.

Un asistente que se queda de guardia

Una pequeña agencia de turismo organiza rutas para sus clientes, y en una ruta algo puede torcerse en cualquier momento: el autobús no aparece en la parada de recogida, el hotel no tiene lista la habitación. Si el problema surgía fuera del horario de oficina, alguien de la agencia tenía que estar de guardia para resolverlo o buscar una alternativa.

El encargo fue un asistente de IA que atiende al viajero a cualquier hora. Recibe la incidencia, la gestiona y, si hace falta, busca la alternativa. En la oficina ya no hay nadie de guardia.

Un asistente de atención al cliente se resuelve en uno o dos sprints, de 1.190 a 2.380 €. El segundo aparece cuando hay que sumar canales, como WhatsApp, o enlazarlo con otros programas del negocio. Tras la entrega queda el consumo del modelo de IA, un gasto pequeño que desgrano en Lo que de verdad cuesta un chatbot con IA.

Un archivo en papel que responde al instante

Un bufete de abogados guardaba cientos de miles de documentos en papel. Quien necesitaba un dato de un caso antiguo o de un cliente iba al archivo, buscaba el dosier en el almacén y volvía. Cada búsqueda, unos 40 minutos.

La solución tuvo dos partes. La primera, escanearlo todo. La segunda, construir sobre esos documentos un asistente de IA que responde a las preguntas del equipo: localiza en el archivo los pasajes que vienen al caso y redacta la respuesta a partir de ellos. La técnica se llama RAG y su virtud es que el asistente contesta con lo que dicen los papeles del bufete, no con lo que el modelo cree saber. Lo que antes costaba 40 minutos se tiene ahora al instante.

Un asistente de IA para la documentación interna necesita entre uno y tres sprints, de 1.190 a 3.570 €. Pesan tres cosas: cuántos documentos hay, en qué formato están y quién puede ver cada uno. Un archivo digital y ordenado da menos trabajo que cientos de miles de páginas escaneadas. Y como esta documentación suele ser confidencial, solo trabajo con proveedores de IA que se comprometen a no entrenar sus modelos con ella.

La entrada de mercancía, sin hojas de cálculo

En el almacén de un comercio electrónico, cada entrada de mercancía seguía el mismo guion: los operarios revisaban lo recibido, lo cotejaban con el albarán y actualizaban el stock en una hoja de Excel. Si algo no cuadraba —faltaban unidades, venía roto, no era el producto pedido—, añadían una línea en otra hoja de Excel.

Hoy un sistema con IA ha jubilado las dos hojas. El operario escanea el albarán y anota la incidencia, si la hay; el sistema actualiza el stock y envía cada aviso al equipo que debe resolverlo.

Es el encargo más largo de los cuatro. Una aplicación interna ocupa de dos a cuatro sprints, de 2.380 a 4.760 €, porque, además de hacer el trabajo, tiene pantallas, usuarios y permisos. Dos sprints cubren un flujo completo; los demás los traen las conexiones con otros programas, los informes y los perfiles que ven cosas distintas.

Lo que alarga un encargo

Los cuatro precios son horquillas porque dos encargos del mismo tipo no siempre necesitan las mismas semanas. Lo que empuja un encargo hacia el extremo alto de su horquilla es, casi siempre, alguna de estas cuatro cosas:

  • Las integraciones. Cada programa con el que el sistema tiene que entenderse suma trabajo, y suma más si no ofrece una vía de conexión documentada.
  • Los datos heredados. Traer años de registros desde hojas de cálculo o desde otro programa obliga a limpiarlos y comprobarlos antes de darlos por buenos.
  • Los permisos. Un sistema que todo el equipo usa igual es más sencillo que otro en el que dirección, administración y almacén ven y hacen cosas distintas.
  • Los datos personales. Si el sistema maneja datos de clientes o de empleados, incorpora lo que exige el RGPD —registro de accesos, plazos de conservación— y firmamos el contrato de encargado del tratamiento.

Echa cuentas con tu caso

Con el estimador puedes calcular el tuyo: elige un número de sprints y verás el precio, el plazo, el calendario de pagos y cuáles de los cuatro tipos de encargo caben en ese alcance.

Sprints del proyecto

2.380 €

2 semanas de desarrollo · 2.879,80 € con IVA

Calendario de pagos

  1. Al empezar el sprint 11.190 €
  2. Al terminar el sprint 21.190 €

Encargos que caben

  • Aplicación interna2–4 sprints
  • Automatización de procesos1–2 sprints
  • Asistente IA de documentación interna1–3 sprints
  • Asistente IA de atención al cliente1–2 sprints

Por encima de cuatro sprints son sistemas con varios módulos o integraciones, y su número se fija en la propuesta.

Los sprints se facturan en bloques de dos: la mitad al empezar el bloque y la otra mitad al terminarlo. Un sprint suelto se paga entero antes de empezar.

En los cuatro encargos había una tarea concreta que alguien hacía a mano: descargar facturas, hacer guardias, ir al archivo, rellenar un Excel. En cuanto esa tarea quedó descrita, el trabajo de sustituirla se pudo medir en semanas, y las semanas tienen precio. Por eso, mientras no hay alcance, un software a medida no es caro ni barato: todavía no se le puede poner precio.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto cuesta un software a medida?

Depende del alcance, que mido en sprints de una semana a 1.190 € cada uno, sin impuestos. Una automatización sencilla cabe en un sprint; una aplicación interna pide entre dos y cuatro (de 2.380 a 4.760 €); un sistema con varios módulos encadena los que haga falta. El presupuesto fija cuántos son antes de empezar.

¿Qué ejemplos hay de software a medida para empresas?

Los cuatro de este artículo están entre los más habituales: la automatización que mueve datos entre dos programas, el asistente de IA que atiende a los clientes fuera de horario, el que responde con la documentación de la empresa y la aplicación interna que sustituye a las hojas de cálculo. Los gestores de pedidos, de reservas o de partes de trabajo son variantes de esta última.

¿Cuánto se tarda en desarrollar un software a medida?

Cada sprint dura una semana, así que el plazo coincide con el número de sprints. Los encargos de este artículo van de una a cuatro semanas, y al cierre de cada una recibes una parte del sistema que ya funciona.

¿De quién es el código de un software a medida?

Tuyo, siempre, también cuando el sistema está alojado en mis servidores. Recibes el código completo con su documentación y, si lo quieres, el repositorio a tu nombre.

¿Qué ocurre si el proyecto necesita más sprints de los previstos?

Cada sprint tiene precio cerrado y se aprueba antes de empezar, así que nunca pagas un trabajo que no hayas aceptado. Si el alcance crece, te propongo por escrito los sprints adicionales con su coste y tú decides si seguimos.

¿Se puede empezar por una parte y ampliar el sistema más adelante?

Sí, y es lo habitual. El primer sprint resuelve lo que más alivia al equipo; las fases siguientes amplían el sistema con el mismo método y al mismo precio por sprint.

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